2010-12-11

Mirrorlapse 2.0

Pienso y me doy cuenta que uso con frecuencia un "mirror" para vomitar ciertas cosas (no lo diré, empeorará todo) ahora, la primera vez solo recuerdo que fue tan... inservible, un mirror roto actualmente, en un basurero de por ahí (hold on, hold on). En otro tema, no deja de sorprenderme. Ahora, quema por dos ahí abajo, salta en una pata y habla de tortugas. No sé como progresa, no me interesa saberlo. A mi alrededor se siente, se presiente y se prosiente. Otra vez, me sorprende. Sorpresas por aquí sorpresas por allá, sonrisa, puñetazo, caricia, puñal. El peso de las palabras, el peso de un mirror cuerpo entero. Se cae, se rompe, se incrustan los vidrios en ti. Oh perdón, de qué vidrios hablo, corrijo: los mirrors. Si pues, si no son lo mismo. Un mirror te puede llegar a dar la fuerza como para derribar palabras e imágenes, y un mirror puede sacar lo peor. Lo peor te digo, léelo y asúmelo, como consejo. Sigue leyendo y crea tu mirror. Detente, respira, inhala [en este espacio digamos que, ejem, lo estás creando, ¿vale?], exhala. Cierra los ojos, trata de abrirlos. ¿Pudiste?, si es así, bievenido, no tienes un mirror, eres un mirror.

¿Y qué gano yo?

Mirrors de otras personas, puedes hacerlos tuyos.

No creo que eso sea algo así como un premio...

Vive con eso.

2010-12-06

Could

Podría inmediatamente tomar el mouse y hacerle click a la pequeña "equis" roja de allá arriba, a la derecha.
Podría poner una buena canción y cantarla hasta aburrirme.
Podría yo inventar una canción.
Podría prender la tele.
Podría iniciar una conversación, luego de un "tictic" y unos cuantos movimientos de dedos.
Podría decir que no.
Podría abrigarme y dejar el frío de lado.
Podría ir a sonarme y hacerle un gran favor a mi boca.
Podría beber algo.
Podría darle vida a ese que me mira desde mi velador, para luego ver como muere ante mi, poco a poco.
Podría dármelas de fotógrafo, o de fisicoculturista.
Podría no pensarlo tanto.
Podría pensarlo toda la noche.
Podría leer un buen libro.
O podría escribir la mejor novela en años.
Podría ver una galería de dibujillos.
Podría volver a ese buen pasatiempo que he dejado de lado,
así como un par de otros asuntos.
Podría dejar muchas cosas de lado.
Podría extender el brazo.
Podría mover mi cabeza, mi pie, mi yo, al ritmo de esa perra batería.
Podría simplemente irme a dormir.
Podrían las sábanas cubrir mis fríos brazos,
o mejor, ser esos brazos mis propias sábanas.
Podría volver a leer esos papelitos contenedores de tantas sonrisas, momentos, e imágenes.
[...]

Decidido, luego lo otro.