2012-04-10

El último

El día fue muy irregular, afuera el sol se asomaba cada cierto tiempo, pero se escondía de manera muy coqueta tras una nube, a la nube no le gustaba estar cerca del sol, así que se alejaba de el y lo exponía a todos nosotros, los pobres que no podíamos hacer más que mirar aquella danza que nos entregaban.

El día fue muy irregular, adentro había trabajo que hacer, el cigarro fue una leve distracción, tan leve que aún así el hombre no dejaba de pensar en lo que se avecina... las botas, el peinado, la decoración, el miedo. Música que no escuchaba hace demasiado tiempo fue el toque perfecto, contribuyente a la catarsis involuntaria que se llevaba a cabo.

De pronto, un calambre salvaje en su brazo, el hombre no entró en desesperación y esperó que pasara; le distrajo de este dolor una sensación como de frío. -"Lo que pueden causar algunas pocas letras..."-, se dice a sí mismo, tratando como de obviar el hecho. Le pica el pecho, la cabeza; se mira y recuerda que está gordo... y el día sigue siendo irregular.

Piensa en el mañana, ansía la lluvia, repudia el papel que tiene a su derecha; y le vuelven los escalofríos... No siente que sea él, se le aparecen imágenes sin previo aviso... y sigue temblando. Ya no aguantará por mucho tiempo.

El día no deja de ser irregular... y el es el último en enterarse. El día que lo entienda, se hará amigo del sol... o de la nube, si tiene más suerte. Por ahora, se conforma con mirarse al espejo, practicar sus lecciones de canto... y temblar.

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